El BIM5 de Río Grande celebró el 70 aniversario de su creación

LUNES, 26 de junio de 2017.- En la plaza de armas del Batallón de Infantería de Marina Nº 5 (Escuela) de Río Grande, se realizó –este mediodía- la ceremonia por el 70 aniversario de la creación de esa unidad de combate en la ciudad. Fue encabezado por el vicegobernador en ejercicio del Ejecutivo provincial, Juan Carlos Arcando junto al contralmirante de la fuerza de Infantería Austral en Río Grande, Bernardo Noziglia y el comandante de la fuerza de Infantería de Marina Austral, capitán de navío Fernando Terribile.

En primer lugar, las autoridades y el Vicegobernador, como es costumbre, saludaron al personal del BIM5 y la bandera de guerra. Durante la ceremonia castrense, el comandante del BIM5, Capitán de Fragata de IM Maximiliano Jesús Vega, fue el encargado de brindar palabras alusivas a la historia del prestigioso cuerpo militar; la participación en la guerra de las Malvinas y los 16 infantes caídos en combate.

Además, realizaron un minuto de silencio y colocaron una ofrenda floral, a los fallecidos en cumplimiento del deber. Luego, se entregaron medallas condecorativas al personal conscripto y civil que participó del conflicto del Atlántico sur. Por último, el escuadrón realizó una demostración de orden cerrado al público presentes y concluyó, con el desfile de las formaciones de los miembros del BIM.

Finalizada la ceremonia, durante el agasajo el Vicegobernador se dirigió los miembros del batallón y a los invitados especiales presentes. “Les hablo como un camarada más de arma, porque pertenecí a la está gloriosa Armada Argentina por más de nueve años”.

Arcando recordó su paso por la fuerzas armadas mientras se desarrollaba la guerra de Malvinas a bordo del aviso ARA comandante General Irigoyen. “La emoción que sentí hoy, fue muy grande”. El Vicegobernador remarcó su preferencia por concurrir a los actos castrenses y homenajes de nuestros próceres de la patria. “Llevo la fuerza en mi corazón, gracias a ella soy lo que soy. Todos los objetivos que logré, se los debo a ella”, señaló.

“Yo era marino y ustedes eran infantes de marina, los dos llevamos la patria en el corazón, por eso cantamos orgullosamente nuestra marcha”, dijo el titular del Parlamento al referirse a la Marcha de la Armada. “Hay 16 hombres de este batallón que están custodiando las nuestras islas. Estoy convencido, que más temprano que tarde lograremos recuperarlas, no de la misma manera, será la vía diplomática la que nos dará la razón”, subrayó.

Además, el Vicegobernador instó a mantener viva la memoria de los 623 hombres que perdieron la viva en suelo malvinense y las aguas frías del Atlántico. “Debemos seguir levantando la llama y la voz de Malvinas en cada rincón del país. Que cada argentino entienda lo que esto significa para nosotros”, sostuvo.

Por último, el Presidente del Poder Legislativo agradeció al Comandante la invitación al acto conmemorativo. “Fue un día de muchas emociones; de reencuentro con algunos, pero quiero felicitar a todos los que vinieron de distintos puntos del país para celebrar estos 70 años del Batallón. Les doy un fuerte abrazo de lo más profundo de mi corazón”, finalizó.

Reseña histórica

Al momento de trasladarse el BIM5 Esc. a los cuarteles de Río Grande, cerca de novecientos efectivos irrumpieron en la vida de una pequeña comunidad, conformada por unas 2.240 personas, en su mayoría de origen chileno y con un fuerte relicto europeo perteneciente a la primera corriente de colonización.

La llegada de esta unidad de combate a un pueblo chico y desmadrado, significó la presencia soberana del pabellón nacional portado con espíritu patriótico por los hombres de la Armada. Pero lo que motivó aún más la estrecha relación que se estableció entre civiles y militares, fue la integración efectiva de ambos componentes de la sociedad ante una causa común basada en: lo inhóspito del clima, el aislamiento geográfico y la distancia que la separaba de los grandes centros urbanos.

El BIM Nº 5 fue todo o casi todo, en la vida de aquellos lugareños. Reforzó sustancialmente, con sus profesionales médicos, la precaria asistencia sanitaria que en aquel momento ofrecía el Ministerio de Salud Pública, que brindaba además atención odontológica, sala de rayos y laboratorio bioquímico, cuando se los requería.

Asistió a la comunidad en sus necesidades más elementales, como la provisión de agua potable, leña y energía eléctrica, cuando los distintos servicios de distribución domiciliaria aún no se habían concretado. Obviamente, el comercio local no poseía la envergadura suficiente como para abastecer a un cliente que representaba el 50% de la población establecida. Por lo tanto, el BIM5 tuvo que encarar la producción de alimentos para el personal y sus familias. Así tomaron cuerpo el invernáculo, la granja, el tambo y la panadería, cuyos excedentes se distribuían en el pueblo a modo de promoción asistencial.

Hasta tanto se creó el cuerpo de Bomberos (1962), esta unidad naval fue la que concurrió, con sus hombres y medios propios, a combatir los frecuentes incendios que se producían ante el delicado equilibrio que surgía de la contraposición entre la arquitectura típica de madera y las abundantes fuentes de calor que se necesitaban para contrarrestar el frío imperante en la región.

Por otro lado, el Plan de Acción Comunal formaba parte del compromiso del personal militar para con la sociedad civil. Éste implicaba su colaboración activa en obras de ingeniería vial, limpieza de terreno, trazado de calles y caminos, tareas municipales, entre otras.

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