Otro bebé asesinado por su madre: lo arrojó por el túnel de basura de un edificio después de parirlo

VIERNES, 8 de septiembre 2017.- S.L.C., empleada doméstica, paraguaya, de 20 años de edad, había comenzado a trabajar cama adentro a comienzos de agosto último para una mujer con cuatro hijos en un departamento de grandes dimensiones en un edificio de la zona de Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, sobre la avenida Libertador. No salía demasiado; su rutina era sencilla. Apenas dejaba el departamento para llevar a los hijos de su empleadora a la combi escolar. Luego, poco después del mediodía, paseaba al perro.

El jueves 31 de agosto, S.L.C. cumplió con su rutina. Llevó a los chicos a la combi, luego paseó al perro. Los vigiladores en la puerta del edificio la vieron caminar con cierta dificultad, envuelta en una campera. Luego por la tarde, en el baño del departamento de su empleadora, S.L.C. dio a luz a su bebé, un varón. Poco después, ese bebé fue encontrado por el portero auxiliar del edificio: estaba muerto, envuelto en una bolsa negra de Express, un local de ropa de Miami, su piel todavía mojada con sangre, con su cordón umbilical. No se trató de un parto prematuro; el cuerpo del niño estaba plenamente formado.

El portero auxiliar lo encontró en una pila de basura en la planta baja: había caído por uno de los túneles de residuos del edificio, al que se accede a través de tolvas en los departamentos. La caída, que le produjo varias lesiones y hematomas, fue particularmente larga: el departamento en donde S.L.C. dio a luz a su hijo está ubicado en el piso 11. Sin embargo, no fue la caída lo que lo mató; la autopsia posterior realizada en el Cuerpo Médico Forense, según documentos judiciales a los que accedió Infobae, determinó que fue estrangulado.

El portero contactó a la Policía de la Ciudad inmediatamente después de encontrar el cuerpo. Al edificio acudieron efectivos de la Comisaría Nº 33 encabezados por el jefe de la dependencia, el comisario Jorge Azzolina, junto a la titular de la Fiscalía Nº 4, la doctora Cristina Caamaño. Esa misma tarde, S.L.C. fue trasladada al Hospital Fernández tras quedar detenida. Sigue allí hasta hoy. La imputación que le formuló la fiscal: homicidio agravado por el vínculo, matar a su propio hijo recién nacido.

Así, la empleada doméstica se convierte en la segunda mujer acusada de matar a su bebé recién nacido en los últimos diez días. Ayer por la tarde, la Policía Bonaerense detuvo en el barrio Santa Rita de Boulogne a una joven de 18 años por lanzar a su recién nacido por la ventana, provocándole la muerte. La fiscal Caamaño, básicamente, llegó hasta S.L.C. siguiendo el rastro.

El edificio tiene una particularidad que redujo la búsqueda: solo hay dos departamentos por piso, unidades A y B. El portero auxiliar le apuntó un dato que fue clave para Caamaño. Hay dos tolvas, una para cada columna de unidades. El cadáver del niño apareció en el correspondiente a los departamentos B. Varios accesos a tolvas de departamentos, por otra parte, estaban clausurados, la basura era recogida por el portero auxiliar en el pallier de cada piso.

Así, la fiscal, junto a la Unidad Criminalística de la Policía de la Ciudad, recorrió departamento por departamento, consultando a sus ocupantes. La gran mayoría resultaron ser personas de edad avanzada. Dos departamentos albergaban a familias. Esos departamentos tenían empleadas domésticas con cama adentro. Una de ellas era S.L.C.

Fue ella quien le abrió la puerta a la fiscal Caamaño, mostró la tolva de basura y cómo se usaba. La mujer le pareció sospechosa a la fiscal casi instantáneamente, se mostraba retraída, caminaba despacio, con cierta dificultad. Más tarde, Caamaño volvió para allanar el departamento con una autorización del juez del caso, Marcelo Conlazo Zavalía. Antes, la fiscal logró contactar a la propietaria del departamento y la empleadora de S.L.C.; la información que tenía sobre su empleada fue escasa.

Dijo que, simplemente, la joven había venido desde Paraguay hace 20 días, sin especificar ninguna ciudad. Para sorpresa de Caamaño, la dueña del departamento aseguró que jamás se dio cuenta de que su empleada doméstica estaba embarazada. Pudo identificar la bolsa de la marca Express en que se había envuelto al bebé muerto; eran de un viaje que había hecho a Miami a comienzos del mes.

Los dichos fueron escasos, pero la prueba encontrada no. El cuarto de servicio en donde dormía la empleada tenía grandes manchas de sangre, con un trayecto sobre el piso que llegaba hasta el baño. Había marcas de ojotas lavadas a medias, había más ropa recién lavada en el tender. Un tacho de basura tenía una gran cantidad de papel higiénico también manchado con sangre.

Un médico legista revisó a S.L.C.: tenía puesta una faja alrededor de su panza y su útero estaba contraído, signos de un parto reciente eran obvios. Quedó arrestada a pedido de Caamaño. No fue a un penal sino al Hospital Fernández. El equipo criminalístico que inspeccionó el departamento no encontró la placenta del parto; la empleada doméstica todavía la tenía dentro de ella, lo que representaba un fuerte riesgo de infección.

El padre del bebé, por lo pronto, es un misterio; S.L.C. se negó a declarar ante la fiscal. Su defensor oficial pidió que sea excarcelada. Caamaño pidió al juez que se le niegue su libertad. El delito que se le imputa podría enviarla a la cárcel de por vida.

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