Técnicos argentinos crean nuevos drones para esclarecer delitos

LUNES, 9 de octubre 2017.- El trabajo de los drones en investigaciones policiales empieza a tomar cada vez mayor importancia, con sistemas de vigilancia remota que ayudan a los detectives a avanzar en casos complejos, donde el límite de la investigación es la capacidad humana de llegar a lugares inaccesibles. Desde seguimiento de sospechosos a búsquedas de personas, los vehículos aéreos no tripulados otorgan mayores oportunidades en las pesquisas.

Y una nueva generación de drones se desarrolla para ser utilizados en la Argentina.

Estos estudios permitirán que esos aparatos puedan interactuar entre sí para barrer lugares amplios, como una zona rural. Especialistas locales están desarrollando drones inteligentes para cumplir con esas funciones. El Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) explora los algoritmos necesarios para darles a los drones una capacidad comunicacional autónoma, una posibilidad predictiva que permitiría al sistema tomar sus propias decisiones. En tanto que en el Cuerpo de Investigaciones Judiciales de la Ciudad (CIJ) desarrollan la ingeniería necesaria para hacer seguimientos de sospechosos y allanamientos virtuales.

Fuentes del ITBA confirmaron a LA NACION que el software y los drones que desarrollan tendrán la capacidad de hacer rastrillajes profundos en zonas donde, de otra manera, se necesitarían cientos de rastreadores y, además, lo podrán hacer en la mitad del tiempo. En esa casa de estudios explicaron que los investigadores crean la posibilidad de que esta tecnología exista, luego el empleo que se le puede dar es variado y, aunque uno de los más interesantes usos ayudaría en rastrillajes de búsqueda de personas, en zonas muy amplias y de difícil acceso, podría haber muchas aplicaciones, como en la agricultura o en la industria energética.

“La clave es el control coordinado: en vez de usar un dron para una tarea, se usan varios drones que pueden establecer una comunicación entre ellos para hacer tareas de manera conjunta“, contó el investigador del Conicet en el ITBA, Ignacio Mas, quien dirige un equipo que genera los algoritmos que permitirán que un grupo de drones pueda volar de manera coordinada y compartir información entre ellos, para luego pasar a tomar decisiones en forma independiente al manejo de los controladores.

En el ITBA crean sus propios drones a partir de impresiones de las estructuras en 3D y luego le agregan la parte electrónica. “Queremos empezar a dotar al dron de más inteligencia, para que pueda medir, tomar decisiones y definir tareas más complejas en base a lo que ve”, continuó Mas. De a poco, este tipo de ingeniería robótica completamente autónoma y con mecanismos adaptativos que permiten el comportamiento inteligente de sistemas complejos, como los vehículos de vigilancia remota, va a darle más responsabilidades al dron y menos al operador.

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Simuladores de vuelo

Por su parte, en el CIJ crearon el Proyecto Drones y a partir de esta semana se habilitará un simulador de drones, para entrenar a los agentes que luego los usarán. “Imaginamos que los drones nos ayudarán en el seguimiento de personas, algo que podrían hacer muy bien, ya que una vez programados para ese propósito, pasarán inadvertidos”, dijo a LA NACION el director del CIJ, Enrique Del Carril.

Además, habrá drones para el mapeo de las redes de Wi-Fi de un edificio, “en algunos casos, como en los de pornografía infantil, tenemos la IP de un sospechoso que usa su computadora personal para intercambiar material ilícito; sin embargo, esa IP corresponde a una computadora que se encuentra en un edificio, y no siempre sabemos cuál es el departamento correspondiente. La idea es lanzar drones que generarán un mapa de las redes de Wi-Fi de un lugar muy poblado para encontrar lo que buscamos”, explicó Del Carril.

Con un software generado por el mismo centro de investigación, pueden analizarse las vulnerabilidades de los routers y luego realizar allanamientos virtuales. Pero para intervenir una computadora en remoto, se necesita una orden judicial. Este tipo de operativo le daría un elemento de sorpresa a los investigadores, eliminando la posibilidad de que el sospechoso borre o destruya en pocos segundos el contenido sensible.

En el CIJ no sólo compran drones, sino que también hacen algunos propios, adecuándolos a las necesidades de las fuerzas de seguridad con las que colaboran. También pidieron la licencia de manejo de drones a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), que en 2016 reglamentó el uso de esos sistemas de vehículos aéreos no tripulados. A partir de esa norma, quien pretenda operar un dron deberá contar con la autorización de la ANAC, incluso para sus usos civiles, y tendrá que evitar zonas consideradas de riesgo, como aeropuertos y hospitales.

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