Jueves 7 de agosto.- Tras la controvertida conferencia de prensa brindada por la conducción provincial de ATE compuesta por el secretario general Carlos Córdoba, Felipe Concha y Violeta Santander, Vicente Garrighan, se generó un clima de indignación en diversos sectores laborales en el ámbito de la administración pública provincial y municipal.
Trabajadores estatales expresaron su malestar y exigieron al gremio que abandone las disputas políticas para enfocarse de lleno en la defensa del salario y las condiciones laborales.
“No queremos más a estos impresentables que están más ocupados en su rosca política que en cumplir su función de defender al trabajador. Queremos un gremio que pelee por la recomposición salarial”, fue una de las frases que se repitió entre afiliados y trabajadores que se sienten abandonados por la actual conducción.
El reclamo no es nuevo. Desde hace años, diferentes sectores han cuestionado el accionar de algunos dirigentes sindicales que, lejos de representar a los trabajadores, habrían utilizado sus cargos para obtener beneficios personales.
Entre las acusaciones más resonantes figuran: Dirigentes que habrían constituido empresas constructoras que luego facturaban al Estado.
Reparto de viviendas a familiares y amigos cercanos a la dirigencia.
Ingresos discrecionales de parientes al estado.
Sospechas de sobreprecios en contrataciones de servicios publicos, que serían utilizadosn para pagar «sobres» mensuales a referentes gremiales.
El polémico manejo de viviendas durante el gobierno de Rosana Bertone, que incluyó el trágico episodio de un supuesto suicidio nunca esclarecido.
El contraste entre la dura situación económica que atraviesan los trabajadores estatales y el estilo de vida de algunos dirigentes, que se muestran ostentando privilegios y beneficios vinculados al poder, ha profundizado el enojo.
“Los salarios no alcanzan, la situación social empeora, y mientras tanto la cúpula sindical sigue disfrutando del confort que les da estar cerca del poder político. Hace rato que dejaron de representar a los trabajadores”, sostienen desde distintos sectores del Estado provincial.
El mensaje de la base es contundente: los trabajadores están hartos de una dirigencia sindical que, a cambio de favores personales, entrega las conquistas laborales de quienes representa. Y el reclamo no apunta solo al presente, sino a un modelo sindical que, según afirman, hace tiempo perdió el rumbo cuando entregaron el gremio a Rosana Bertone.








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