LUNES, 23 de febrero 2026.- La conducción de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Río Grande resolvió el ingreso y permanencia en la planta de Aires del Sur ante el incumplimiento salarial y la falta de respuestas empresariales, en un conflicto que ya lleva más de dos meses y afecta a 140 trabajadores, de los cuales 113 están representados por el gremio.
En conferencia de prensa, el secretario general de la UOM Río Grande, Oscar Martínez, confirmó que la comisión directiva y el cuerpo de delegados decidieron permanecer dentro del establecimiento para “garantizar los puestos de trabajo y el cobro de los salarios adeudados”.
La medida se da luego de reiteradas instancias en el Ministerio de Trabajo sin avances concretos y ante la ausencia de diálogo directo con accionistas o propietarios de la firma.
“Desde febrero no hemos podido reunirnos con los dueños. Solo hubo presentaciones a través de un apoderado legal que no da respuestas a los problemas reales que tenemos que resolver”, sostuvo Martínez.
El dirigente remarcó que la empresa adeuda los salarios de enero y los vouchers habituales, situación que impacta de lleno en la economía de más de cien familias metalúrgicas de Río Grande. “No estamos pidiendo nada extraordinario: exigimos que se cumpla con el pago de los salarios y que se garantice la continuidad productiva”, afirmó.
Según explicó el titular de la UOM, Aires del Sur se encuentra en concurso y hacia fines de 2025 habría vendido sus acciones, aunque los trabajadores desconocen formalmente quiénes son los actuales propietarios.
Además, la planta permanece sin producción activa desde el cierre del 26 de diciembre, durante el período vacacional, y nunca retomó su operatoria habitual.
Martínez señaló que existen alrededor de 4.000 kits en Buenos Aires que podrían trasladarse a Río Grande para su fabricación, lo que permitiría reactivar la producción. Sin embargo, esa alternativa no se concretó.
“Si se reactiva la producción, los ingresos deben destinarse prioritariamente a saldar la deuda salarial”, advirtió el dirigente, quien también cuestionó que la empresa no haya realizado la actualización del sistema de refrigeración exigido por el mercado, lo que compromete la competitividad de la planta.
Desde el gremio confirmaron que la situación es de conocimiento del Gobierno provincial y que mantuvieron intercambios con el gobernador, insistiendo en la intervención urgente tanto del Ministerio de Trabajo como del Ministerio de Industria.
En ese marco, la UOM planteó que el conflicto no es solo empresarial, sino también político y productivo, ya que involucra la defensa del entramado industrial fueguino y del empleo registrado.
“La industria en Tierra del Fuego no puede sostenerse con empresas que no cumplen con sus trabajadores. El Estado debe garantizar que quienes reciben beneficios industriales asuman también sus responsabilidades sociales”.
Por su parte, el delegado José López describió el impacto social del conflicto: “Son 113 familias que dependen de este salario. Tenemos hijos, alquileres y obligaciones que hoy no podemos afrontar”.
Los trabajadores lanzaron una campaña de solidaridad y comenzaron a distribuir un bono contribución para enfrentar la emergencia. Durante las primeras jornadas recibieron alimentos y elementos básicos por parte de vecinos y compañeros de otras fábricas.
Desde la UOM insistieron en que la permanencia en la planta es una medida defensiva y que se mantendrán firmes “dentro y fuera” del establecimiento hasta obtener respuestas concretas.
La toma de la fábrica, sostienen, es la expresión de una decisión colectiva: defender el trabajo, exigir salarios adeudados y garantizar la continuidad operativa de una planta que hoy mantiene en vilo a más de cien familias de Río Grande.








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