MARTES, 11 de agosto 2026.- Alumnos de 1º grado “A” de la Escuela Nº 21 de Río Grande, llevarán adelante una experiencia de aprendizaje que nació a partir de una inquietud surgida de los propios niños: conocer qué significaban los distintos carteles que encontraban durante los recorridos por la institución.

A partir de esa curiosidad inicial, el grupo comenzó a trabajar en el marco del proceso de lectoescritura y decidió investigar las señalizaciones y las medidas de seguridad de la escuela. Así descubrieron que la institución contaba con un antiguo plan de evacuación que actualmente se encuentra en proceso de actualización.

La docente Susana Marhuenda, quien explicó el proyecto, señaló que desde ese pequeño espacio los alumnos buscaron “sumarse a la institución colaborando para compartir con los diferentes salones qué acciones realizar cuando hay una emergencia”.

Como parte de la investigación, los estudiantes recibieron la visita de integrantes de Defensa Civil, quienes les explicaron cómo actuar ante una situación de emergencia: caminar tranquilos, no correr, bajar las escaleras caminando y evitar empujones.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los chicos fue identificar cuál es la señal sonora que utiliza la Escuela N.º 21 para advertir sobre una situación de peligro. En este caso, se trata de la campana, aunque los alumnos también aprendieron que otras instituciones pueden utilizar diferentes sonidos, como silbatos.

A partir de allí, realizaron nuevos recorridos por el establecimiento y descubrieron que existen tres campanas: una ubicada en la planta baja y dos en la planta alta.

Una investigación que involucró a toda la comunidad educativa

El proyecto también permitió que los alumnos realizaran encuestas a distintos integrantes de la comunidad educativa, entre ellos docentes, personal de copa de leche y estudiantes.

Las preguntas estuvieron orientadas a conocer si habían participado alguna vez de un simulacro de evacuación, cuánto tiempo había pasado desde la última experiencia, si conocían la señal sonora de la institución y si sabían cuántas campanas había en la escuela.

Según explicó Marhuenda, aunque todavía resta realizar el recuento y elaborar las estadísticas definitivas, la investigación permitió observar que muchas personas no conocían estos aspectos o hacía varios años que no participaban de un simulacro.

Como cierre de esta primera etapa, los alumnos confeccionaron carteles identificatorios para los distintos grupos y prepararon folios destinados a registrar la asistencia de cada salón. La idea es que, cuando comiencen a implementarse nuevos simulacros, los docentes puedan contar rápidamente con la cantidad de alumnos presentes ese día.

Un proyecto que atravesó distintas áreas

La propuesta no quedó limitada al aula. Los chicos participaron en diferentes áreas y actividades, incorporando contenidos vinculados con tecnología, ingeniería y habilidades blandas.

Junto a la docente Carolina, trabajaron en la elaboración de rompecabezas y juegos de memoria relacionados con la temática. También participaron en la producción de un video junto al profesor de medios audiovisuales y realizaron intervenciones en radio con la docente Eugenia, donde difundieron el proyecto y compartieron consejos destinados a las familias y a la comunidad sobre cómo actuar ante una emergencia.

El proyecto fue acompañado por las docentes, Nadia Noriega y Eliana Oviedo, quienes junto a Susana Marhuenda guiaron el proceso de investigación y aprendizaje de los estudiantes.

Además, las familias tuvieron un rol fundamental, colaborando con la confección y donación del stand y del tríptico que será utilizado por la institución en futuras ferias.

Rumbo a la instancia zonal de la Feria de Ciencias

Luego de participar en junio de la instancia institucional de la Feria de Ciencias, los alumnos de la Escuela N.º 21 se preparan ahora para representar a su institución en la instancia zonal.

La actividad se realizará este miércoles en el polideportivo del IMA, de 10 a 17 horas, y contará con la participación de instituciones educativas de Río Grande de distintos niveles.

“Estamos muy contentos y ansiosos esperando dicho día”, expresó la docente.

La experiencia demuestra cómo una pregunta surgida de la curiosidad de niños de primer grado puede transformarse en un proyecto que integra lectoescritura, investigación, seguridad, participación comunitaria y aprendizaje colectivo, dejando además herramientas concretas para mejorar la preparación de toda la comunidad educativa ante una eventual emergencia.

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