JUEVES, 21 de mayo 2026.- Mientras avanza el debate sobre la reorganización de subsidios energéticos, UATRE Tierra del Fuego advirtió sobre la delicada situación que atraviesan los trabajadores rurales frente a las modificaciones vinculadas al acceso al GLP, un recurso esencial para la vida en el campo fueguino.
Leonardo Ariel Aguilar, secretario general de UATRE Seccional 993 y delegado provincial del RENATRE, sostuvo que la discusión “no pasa solamente por una garrafa o un subsidio”, sino que involucra directamente las condiciones de vida de cientos de familias rurales fueguinas que dependen exclusivamente del GLP para calefaccionarse y afrontar el invierno. El trabajador rural vive donde trabaja y, en la enorme mayoría de los casos, no tiene acceso a la red de gas natural.
Asimismo, expresó que «UATRE entiende perfectamente la situación económica que atraviesa la provincia y el país. Lo que planteamos es que no se puede medir con la misma vara a quienes tienen alternativas y a quienes no las tienen. El trabajador rural no eligió vivir lejos de la red de gas. Vive donde produce. Vive donde trabaja. Y muchas veces esa vivienda está a decenas de kilómetros del centro urbano más cercano».
El referente del gremio sostuvo que «El empleador tiene la obligación legal de proporcionar vivienda al trabajador permanente. Pero debemos entender que en Tierra del Fuego la vivienda rural moderna evolucionó. Hace décadas se calefaccionaba exclusivamente con leña o carbón. Hoy la realidad es otra. La inmensa mayoría de los establecimientos utiliza GLP porque es el sistema más seguro, más eficiente y más compatible con las condiciones climáticas de nuestra provincia».
Además, «Considero que forma parte de una condición de habitabilidad consolidada. No estamos hablando de un lujo. Estamos hablando de calefacción, agua caliente y la posibilidad de que una familia viva dignamente durante el invierno fueguino. Cuando una familia rural depende exclusivamente del GLP, cualquier reducción significativa del acceso al mismo impacta directamente en su calidad de vida».
Aguilar aclaró que «La realidad es muy sencilla: la red de gas natural prácticamente no llega a los establecimientos productivos. Mientras en las ciudades se discute si conectarse o no a la red, en el campo fueguino la red simplemente no existe. Entonces cualquier política pública debe partir de esa realidad objetiva».
«Primero, que se reconozca la situación diferencial de los trabajadores rurales. Segundo, que se garantice la continuidad de los beneficios para quienes no tienen acceso efectivo a la red de gas natural. Tercero, que UATRE pueda participar en las mesas técnicas donde se analicen estos temas para aportar la realidad territorial que vemos todos los días».
Aguilar aclaro que, “Esto no solo impacta sobre los trabajadores rurales, sino también sobre el arraigo y la producción fueguina. Si pretendemos sostener familias viviendo en los establecimientos, cuidando animales y desarrollando tareas permanentes en el campo, es indispensable garantizar condiciones básicas y dignas que les permitan permanecer allí.”
Para finalizar expresó «Que detrás de cada establecimiento rural hay familias. Hay hombres y mujeres que trabajan durante todo el año en condiciones climáticas difíciles para sostener la producción fueguina. Cuando hablamos de energía no hablamos de privilegios. Hablamos de condiciones básicas para vivir y trabajar dignamente.
“Al trabajador rural fueguino no le llega la red de gas. Le llega el invierno. Y frente a esa realidad necesitamos políticas que contemplen la vida real de quienes viven y trabajan en el campo.”








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