DOMINGO, 23 de agosto 2026.- La familia de Uriel atraviesa horas de enorme preocupación y desesperación mientras espera que se concrete el traslado del niño a un centro de mayor complejidad en Buenos Aires, luego de sufrir graves lesiones por la ingesta accidental de soda cáustica.
Uriel tiene TEA nivel 4 y no cuenta con lenguaje verbal. Tras el accidente, permanece internado y necesita una dilatación de esófago, procedimiento que requiere atención especializada y que, según denuncia su familia, no puede realizarse en el establecimiento donde actualmente se encuentra.
Su tía, Lorena Delgado, decidió hacer público el reclamo a través de las redes sociales y apuntó directamente contra Emilio Saldaño, a quien señaló por las demoras y trabas administrativas que, según sostuvo, estarían dificultando el traslado del pequeño. Además, denunció que Saldaño habría bloqueado a la familia de su línea de WhatsApp, dificultando aún más la comunicación en medio de la delicada situación que atraviesa el niño.
La familia asegura que inicialmente se les negó el avión sanitario y que, una vez conseguido el traslado, Uriel fue derivado a un policlínico que no cuenta con sala de pediatría ni servicio de cirugía infantil.
Para sus familiares, la situación resulta todavía más angustiante porque existe una indicación médica de derivación a un establecimiento de mayor complejidad y, pese a ello, el niño continúa esperando una respuesta administrativa.
La familia pide que no se demore más
La situación tomó mayor gravedad luego de una videoconferencia mantenida con profesionales del Hospital Regional Río Grande y el Hospital Garrahan, tras la cual la familia fue informada sobre una posible disponibilidad de cama en el Hospital Elizalde para este lunes.
Sin embargo, los familiares denuncian que el traslado todavía depende de una autorización administrativa que debe ser gestionada desde Río Grande.
La tía del niño manifestó su preocupación por las demoras y cuestionó las explicaciones recibidas en torno a la situación clínica. Según relató, Uriel llegó a presentar 39,8° de fiebre, lo que incrementó aún más la angustia de sus familiares.
“Estamos desesperados”, es el sentimiento que atraviesa a la familia, que reclama que no se interpongan nuevas trabas burocráticas frente a una situación que consideran urgente.
Un pedido urgente a la obra social
La familia reclama a las autoridades de la obra social de la UOM y a quienes tienen a su cargo la autorización administrativa que agilicen inmediatamente la documentación necesaria para concretar la derivación.
El pedido es concreto: que Uriel pueda llegar cuanto antes a un centro especializado donde pueda recibir el tratamiento que necesita y que la familia deje de atravesar la incertidumbre de no saber cuándo podrá acceder a la atención médica requerida.
Mientras tanto, sus familiares apelaron a la solidaridad de la comunidad fueguina para visibilizar el caso y acompañar el reclamo, con la esperanza de que la autorización llegue a tiempo y que el traslado previsto para este lunes finalmente pueda concretarse.
Para la familia, cada hora cuenta.








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