Entre el miedo y el dolor: un padre exige respuestas por la muerte de su hijo en la Unidad de Detención

14/08/2025

JUEVES, 14 de agosto 2025.- A más de 4.000 kilómetros de su hogar, Domingo Mariano Zarza llegó a Río Grande con un único objetivo: recuperar el cuerpo de su hijo, Ramón Sebastián Zarza, y despedirlo junto a su familia. Ramón había sido condenado a tres años y seis meses de prisión por un hecho ocurrido en diciembre del año pasado en la ciudad de Tolhuin. Zarza, murió el pasado miércoles 6 del corriente en la Unidad de Detención de Río Grande, a un mes de ser sentenciado.

Lo que encontró Domingo padre de Ramón en Tierra del Fuego fue soledad, miedo y silencio institucional.

En diálogo con FM “Austral” Ramón detalló que “No pude reconocer el cuerpo de mi hijo. Todo está escondido, en secreto. No sé lo que pasó”, lamenta, entre angustia y resignación. El hombre denuncia que, durante el tiempo que su hijo estuvo detenido, recibió llamados desde dentro y fuera del penal exigiendo dinero para garantizar su seguridad.

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“Me pedían 10, 15, 20 mil pesos. Decían que era para resolver cosas adentro. Nosotros se lo pasábamos porque teníamos miedo por él”, relata.

Domingo asegura que incluso su propia vida estuvo bajo amenaza:

“Desde adentro de la cárcel querían saber dónde estaba yo y si venía a mover el tema de Ramón. Me llamaban, sabían mi paradero. Ya no tengo miedo, mi hijo se fue… pero yo sigo solo”.


La familia Zarza permanece en Misiones, mientras Domingo intenta —sin éxito— gestionar el traslado del cuerpo de su hijo y recuperar sus pertenencias personales. Según relata, en Tribunales le informaron que “no tenían novedades” y le aconsejaron no hablar con los medios ni con autoridades.

“Yo calculo que la ley tendría que estar con uno. No pude reconocer el cuerpo, no tengo contacto con nadie, no me dan información. Todo está escondido”, denuncia.

El caso figura como un presunto suicidio por ahorcamiento, pero Domingo y su familia lo rechaza:

“No, ni yo ni nadie en mi familia creemos eso. No me dijeron quién estaba de guardia y me negaron la existencia de cámaras de seguridad”, afirmó.

“Nosotros nos enteramos por un llamado de la Unidad de Detención de que Sebastián se había ahorcado en su celda. Para mí es una mentira, porque su madre había hablado con él el día anterior y, según contó, ‘estaba bien’. Por eso la familia descarta por completo la hipótesis de un suicidio”.


La investigación sigue abierta y todavía no hay orden judicial para entregar el cuerpo. Domingo, sin trabajo fijo, ha tenido que recurrir a vecinos y prestamistas para costear el viaje y su estadía. Mientras tanto, permanece en una ciudad extraña, lejos de los suyos, aguardando una respuesta que no llega.

Aseguró que su familia en Misiones está preocupada y teme que no regrese a su casa. “Yo no tengo miedo porque tengo que afrontar esto. Todo tiene que salir a la luz para que otros hijos que van presos no terminen así. Somos familias que nos sentimos desamparadas y amenazadas. Yo solo quiero llevarme a mi hijo y enterrarlo junto a los suyos”, finalizó.