LUNES, 5 de enero 2026.- Tras la aprobación, el pasado 2 de enero, de un nuevo régimen regulatorio para las aplicaciones de transporte, Matías Maturano, conductor de Uber en Río Grande, expresó a ElFueguino una postura con matices, valorando algunos avances pero marcando fuertes críticas sobre la forma en que se dio el debate.

En primer lugar, Maturano aclaró que no es referente oficial de Uber, sino de los socios conductores que utilizan la aplicación. En ese sentido, destacó como un punto positivo que se haya comenzado a discutir formalmente en los Concejos Deliberantes el rol de Uber y otras plataformas digitales, reconociendo que se trata de una herramienta que genera trabajo y mejora el servicio de transporte para los usuarios.

“Es superador que se empiece a entender que las aplicaciones digitales benefician tanto al trabajador como al vecino, y que además se abra la puerta a que otras plataformas puedan desembarcar en la provincia”, señaló.

Sin embargo, fue crítico con la forma en que se impulsó la regulación, especialmente en Río Grande. “La discusión de Uber debe ser mucho más profunda que simplemente levantar la mano y aprobar algo. No se puede meter por la ventana”, afirmó, en referencia a declaraciones realizadas por concejales de Ushuaia, Tavarone y Freiberger.

Al comparar ambos municipios, Maturano consideró que Ushuaia avanzó con una propuesta más superadora, ya que allí se puso sobre la mesa una discusión más amplia sobre el funcionamiento de la aplicación, mientras que en Río Grande aún no existe una definición clara.

El referente también explicó que el contexto entre ambas ciudades es distinto, principalmente por el turismo. “En Ushuaia hay demanda casi todo el año, y muchos turistas ya usan estas aplicaciones en sus lugares de origen. En Río Grande se lo tomó como un transporte más, cuando en realidad es un servicio de transporte con características propias”, sostuvo.

En ese marco, planteó la necesidad de una regulación provincial, argumentando que Tierra del Fuego es una isla y que las ciudades están separadas por pocos kilómetros. “Hoy, con el aeropuerto de Río Grande cerrado, mucha gente viaja a Ushuaia. Si yo llevo un pasajero y empiezo a trabajar allá, pero las regulaciones son distintas, puedo ser multado. Eso es un problema real”, ejemplificó.

Entre los aspectos positivos del esquema propuesto en Ushuaia, Maturano valoró que no existan cupos y que los requisitos para inscribirse en el REMUCO (Registro Unificado de Conductores Profesionales) sean básicos: certificado de reincidencia, antecedentes penales, libre deuda y una declaración jurada para el uso de datos en caso de incidentes.

No obstante, también advirtió sobre puntos preocupantes: multas excesivas, exceso de burocracia y la posibilidad de que haya discrecionalidad al momento de decidir quién cumple o no con los requisitos. “Cuando alguien elige quién sí y quién no, siempre existe el riesgo de corrupción”, remarcó.

Finalmente, insistió en que la discusión recién comienza y que debe darse de manera profunda, transparente y a nivel provincial, para evitar contradicciones entre ciudades y garantizar reglas claras tanto para los conductores como para los usuarios.

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