Por Germán Nuñez

Ninguna pandemia fue nunca tan fulminante y de tal magnitud, en sólo 100 días el virus ha recorrido ya todo el planeta y ha obligado a encerrarse en sus hogares a miles de millones de personas, algo inimaginable.

Esta pandemia no es sólo una crisis sanitaria, es lo que las ciencias sociales califican de “hecho social total”, en el sentido de que estremece al conjunto de las relaciones sociales y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores.  La humanidad está viviendo –con miedo, sufrimiento y perplejidad- una experiencia primera.

Descubriendo que la historia es impredecible, hoy nos hayamos ante una situación enigmática, sin precedentes.              

Como activista e investigador de la vida saludable, y debido al confinamiento social obligatorio, decidí dedicar parte de este tiempo a informarme y reflexionar sobre el impacto en la salud.

La OMS reconoce a la inactividad física como el cuarto factor de riesgo de mortalidad mundial entre las enfermedades no transmisibles y recomienda el desarrollo de acciones que promocionen el ejercicio y hábitos alimentarios saludables para personas de todas las edades. También sabemos hoy, que la obesidad se suma como factor de riesgo ante el contagio de COVID 19.

Hoy, Tierra del fuego, lidera el ranking con la mayor población de ciudadanos con obesidad y sobrepeso.

Hace años desde mi rol profesional, dedico gran parte de mi tiempo, junto a un gran equipo multidisciplinario, al estudio de las enfermedades provocadas por el sedentarismo y  obesidad, como así también a la ejecución de programas físicos y a la presentación de proyectos concretos para la provincia y la ciudad, que me vio crecer, vivir y desarrollar, como lo es Rio Grande.

Me preocupa la indiferencia de los comportamientos que se están desencadenando en los ciudadanos, producto del aislamiento obligatorio: disminución o nula actividad física, mayor consumo de alimentos procesados, ansiedad por falta de contacto social y afectivo, aumento del stress y desequilibrios en el descanso, por detallar algunos. Este círculo vicioso conduce a personas que mantenían conductas saludables o se encontraban en procesos de cambios a retomar a  conductas de sedentarismo tirando  por la borda procesos y compromisos que tanto les había costado asumir. Debemos además, agregarle el desgano, la desmotivación, la frustración que conlleva la incertidumbre de no poder contar con alguna suerte de planificación seria, responsable y  temporal, ya que las estrategias van mutando día a día según marque el termómetro periodístico y social que son el timón de conducción que nos gobierna desde el inicio de este agitado año.

Con la mirada puesta sobre los profesionales de distintas áreas de la salud, el poder político en general y todos ciudadanos incito de forma urgente atender la curva en aumento de la pandemia oculta y en este momento olvidada.

Entendiendo que la única y extrema medida de contrarrestar el contagio masivo del COVID 19 sea el aislamiento social, no podemos dejar de mirar las consecuencias que arrojará esta alternativa de supervivencia, cuando no hay certezas de cuanto más se extenderá.

Hasta tanto aparezca la tan ansiada vacuna, me cuestiono si no tendremos que lamentar más víctimas fatales a causa de las consecuencias de la nueva “normalidad de vida”, que del contagio de CORONAVIRUS.

Convencido que la mejor manera de crecer como sociedad es compartiendo ideas, conocimientos y experiencias, sería un placer contar con personas como vos para generar acciones inmediatas tendientes a lograr resultados favorables a un gran conflicto olvidado, subestimado, y  con poco interés de cambio.

A sabiendas de que si no tomamos decisiones, con ideas claras  y propuestas de comunicación directas, puede  desencadenarse en poco tiempo, en otro gran desafío por delante pero con un costo demasiado alto a todo nivel.

Personalmente, como es mi forma de actuar, seguiré adelante con el compromiso de seguir concientizando y buscando estrategias que conduzcan a que Tierra el Fuego deje de liderar en tan triste estadística.

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