JUEVES, 29 de enero 2026.- A casi tres meses del inicio del conflicto en la fábrica Blanco Nieve ubicada en Combate de Montevideo 1441 de Río Grande, los trabajadores despedidos continúan firmes en su reclamo por el pago total de sus indemnizaciones, sin haber recibido hasta el momento ningún tipo de respuesta por parte del propietario de la empresa. Así lo expresó Marcela Cárdenas, una de las trabajadoras, quien describió la situación como “muy dura y compleja”, tanto en lo económico como en lo emocional.
En diálogo con ElFueguino, Marcela Cárdenas afirmó, “Seguimos como el primer día, absolutamente sin ninguna respuesta. Creemos firmemente en que nuestra indemnización tiene que ser pagada al cien por cien. El dueño no ha dado señales de absolutamente nada”. Si bien los casos ya fueron judicializados, el silencio de la empresa impacta de lleno en el ánimo de los trabajadores.
Consultada sobre si esta falta de respuestas afecta la esperanza del grupo, Cárdenas reconoció que el paso del tiempo pesa: “Uno es humano, le corre sangre por las venas. Este silencio ensordecedor hace que la esperanza se vaya aplacando, aunque seguimos acá, luchando”.
El día a día se volvió una lucha constante. “Es muy duro. Tenés emociones encontradas: por un lado, la pelea colectiva para resguardar las maquinarias y el galpón, y por otro, la realidad de las cuentas que se acumulan. Ya no tenemos ni dónde anotar el rojo que nos persigue”, relató.
En ese contexto, los trabajadores aseguran sentirse solos. “Sí, totalmente solos. El contexto es muy difícil y eso se siente”, expresó Marcela. A pesar del desgaste emocional, destacó que el grupo se mantiene unido y que ninguno de los trabajadores abandonó la lucha. “Seguimos todos, pero lo emocional juega mucho. Es un sube y baja constante”.
La situación se prolonga desde hace casi tres meses, lo que agrava aún más el escenario. “No estamos hablando de un día ni de quince días. Son tres meses en la misma situación, ajustando el mango para pucherear, para llevar algo a la mesa de nuestras familias”, sostuvo.
Las fiestas de fin de año también marcaron un antes y un después. “Fue una Navidad y un Año Nuevo totalmente diferentes, lejos de la familia, lejos de ese punto de encuentro que uno tiene cuando está en la normalidad. Todo fue muy duro”, recordó con lágrimas.
Actualmente, los trabajadores continúan con la venta de productos dentro de la fábrica como única alternativa para subsistir. “Es lo que nos permite parar la olla, aunque sabemos que el contexto es difícil para todos. La gente cuida mucho el peso y además estamos en el Parque Industrial, que no es un lugar de fácil acceso”, explicó.
Aun así, destacan el acompañamiento de la comunidad. “Confiamos mucho en la solidaridad de la familia riograndense, que desde el primer momento estuvo presente. Cada vez que suena el timbre es una ilusión, una esperanza de que alguien venga a comprar algo, lo que sea”, concluyó.








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